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Quito; Bernal; Córdoba, Tunuyán; Barcelona; etc. (y todo otro lugar del mundo donde existan buenos vinos), Buenos Aires (Pcia. y Ciudad Autónoma); Córdoba (Argentina); Pichincha (Ecuador); Tunuyán (Mendoza);, Argentina
y además de enólogos, también al mismo tiempo psicologos, sommeliers, geólogos, licenciados y técnicos, de Argentina repartidos en el mundo

viernes, 29 de abril de 2011

A Noite e o Vinnho

A NOITE E O VINHO


 Depois do vinho
Quero o beijo,
O desejo , o prazer
E o sono da morte.
Depois do vinho,
Estarei sozinho.
Nada a perder,
Exceto um sonho torpe.

Sinto a letargia.
Trazendo os delírios
Que afastam minha dor.
Sem minha dor,
Em volta tudo é poesia.
Sou o semeador
Em campo de lírios.

Um perfume inebriante
E surge o deus do vinho.
Mostra algo adiante.
Num caminhar hesitante,
Pois difícil é o caminho,
Chego ao mar de sangue.

Nas ondas revoltas, redemoinho
Lá se vai o monstro marinho
Rumo ao vazio abissal
Oculto,
No fundo da taça de cristal.

De meu corpo dormente,
Pois o prazer adormece,
Sai o espírito inquieto.
E o desejo que ela viesse
Surge de repente,
Como o novo continente.
De onde ele veio,
Não sei ao certo.
O mundo diferente,
Que há anos tenho procurado.
Onde a vida é uma festa,
E onde serei rei, decerto.

Surge estranha multidão:
Deformados, rotos, mal-vestidos.
Pois de fato, é como são
Quando não estão
Sóbrios, belos e enrustidos.

Excitados e aos gritos
Bebem do vinho
Realizam ritos
Querem a energia
Que não existe no limbo,
morada de seus espíritos.
Gritos Por Dionísio
Para começar a orgia

Vou indo embora
Seguindo minhas próprias pegadas.
Assisto o nascer e morrer,
De um mundo novo, intocado
O mundo que há anos tenho procurado.
Vivendo a vida feliz, embriagada
Num mundo verde, desfigurado
Como se fosse visto
Pelo fundo da garrafa.

Logo, como a gota que se consome
A multidão solta também some.
Vem a ressaca
Como a queda
De uma grande estrela.
Seca e opaca,
Explode a dor de cabeça.

Foi-se do deus do vinho
E nem lhe disse
Como era bonito.
No silêncio opressor
Estou sozinho.
Nada a perder
Exceto um sonho torpe.
Não terei o beijo,
Desejo ou prazer,

Mas virá agora o sono da morte.

                                                 Alysson da Glória de Souza (Brasil)

martes, 19 de abril de 2011

El vino y el amor

-Hijo alado

de Dione,
no me riñas,
no te enojes,
si te digo
que los goces
no me tientan
de esos pobres
que mantienes
en prisiones.

Hechiceros,
¿quién lo niega?
son los ojos
de Filena;
pero mira
cómo el néctar
delicioso
de Madera
en la copa
centellea.

 Tú prometes
bienandanza;
mas, ¿lo cumples?
¡Buena alhaja!
De los necios
que sonsacas,
unos llevan
calabazas;
otros viven
de esperanzas;
cuál se queja
de inconstancia;
cuál en celos
¡ay! se abrasa.
Baco alegre,
tú no engañas.

Hace el vino
maravillas;
esperanzas
vivifica;
da al cobarde
valentía;
a los rudos,
¡cómo inspira
Aunque gruña
la avaricia,
tú le rompes
la alcancía.
Y otra cosa,
que a tu lima
no hay secretos
que resistan.

Los amantes
infelices
por las selvas
y jardines
andan siempre
de escondite;
cabizbajos
lloran, gimen;
mas, ¡cuán otro
quien te sirve!
dios amable
de las vides.
Compañeros
apercibe
que en su gozo
participen.
Cantan, beben,
bullen, ríen.

-Mas Filena,
¿no te mueve?
-Niño alado,
vete, vete.
-Sus miradas
inocentes,
sus amables
esquiveces...
-¿No te marchas,
alcahuete?...
-Sus mejillas,
que parecen
frescas rosas
entre nieves...
-Cupidillo,
no me tientes.

-Sola ahora
por la calle
se pasea
de los sauces,
y las sombras
de la tarde
van cundiendo
por el valle.
Y la sigue
cierto amante
que maquina
desbancarte.

-¿Tirsi acaso?
-Tú lo has dicho.
-Oye, aguarda,
ya te sigo.
Compañeros,
me retiro.
Vuelo a verte,
dueño mío.

                         Andrés Bello (Caracas 1781 - Santiago de Chile 1865)

viernes, 1 de abril de 2011

Al vino de Toro

va otro poema que este andalúz nacido en Jaén escribió al vino de la Ribera del Duero:



Al vino de Toro


 Toro, Zamora, Castilla y León, Fiesta de la Vendimia, 1972


Dime, vino castellano,

dime, tu, vino de Toro

¿dónde se encuentra el tesoro
que te hizo nacer a ti?

¿En dónde nació la alquimia
de ese color de Corinto
que hace que tu vino tinto
sea brillante y carmesí?

¿Dónde el oro de tu blanco
toma su manto de oro?
¿Dónde está vino de Toro
la fragua que lo fundió?

¿Dime si está en Mari Alba
besando el curso del Duero
o en Villaguer o Vagüero
la tierra donde nació?

Viejo vino Castellano
deja el rincón escondido,
da tu modestia al olvido
y que se escuche tu voz.

No eres un vino cualquiera
porque eres vino de España,
vino que lleva en su entraña
las esencia de tu alfoz.


No te asuste el Valdepeñas
ni le huyas al Cariñena,
ni a la manzanilla buena
ni aun al vino de Jerez,
porque con uva tan solo
se llena toda la historia
que el mejor timbre de gloria
para un vino, es la honradez.

A noble nadie te iguala
pues tus primeros bacillos
vinieron con los Albillos
de tierra de Magallón.

Por eso tus caldos
tienen en su alcohólica grandeza
el que llevan la nobleza
de la tierra de Aragón.

Te dio el nombre una copla,
te cantó un carromatero
y el cantar del arriero
por el mundo te llevó.

Y fuiste de venta en venta
conquistándote la fama,
la fama con que te aclama
el hombre que te bebió.

Fuiste leal en las roblas
para acompañar los tratos,
sin notarios ni contratos
todo remitido a ti.

Nunca se faltó a palabra
si al contratar se convino
cerrar el trato con vino
de Viña de Valdeví.

Vino recio, vino fuerte,
vino con sabor a vino;
te hizo vino el campesino
al hablarte con amor.

Y tu le das generoso
la solera de tu vida,
por eso nunca te olvida
en su bota el labrador.

Vino también delicado,
vino de aroma y delicia,
vino que tiene caricia
que te acaricia al beber.

Vino de rancia solera
que pone en la toresana
color de roja manzana
en mejillas de mujer.

Vino que lleva en su sangre
toda el alma de Castilla.
Vino que es maravilla
nacida de nuestro sol.

Vino de la vieja historia
cuyo brillo nada empaña,
porque es un vino de España
con orgullo de español.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Dame vino, toresana

Dame vino, toresana


Diez Décimas (de Federico Acosta Noriega, España 1908-1985)


Dame vino, toresana,
de ese que nace en tus pagos
entre los mimos y halagos
de la tierra zamorana.

Dale vino a quien se ufana
ser el más viejo arriero
de todo el curso del Duero,
que cuando va de camino
lleva en su bota tu vino
como el mejor compañero.

Tordesillas, la primera,
es quien se acoge a tu fama
y ya tu vino se llama,
de Toro, hasta la frontera;
y así en toda la ribera
en esta parte del Duero
tu nombre es el verdadero
que a las viñas engalana

.-De este vino, toresana,
es el vino que yo quiero.

Este es vino de Castilla
en el que el placer se baña
y por ser vino de España
siempre por su gloria brilla.

De Toro, la maravilla,
le da estirpe soberana
y a la condición humana,
él, le da temple de acero.

De este vino es el que quiero,
dame vino, toresana.

Tu profesión labradora
nos hace el mejor servicio
dando al vino con tu oficio
nobleza que el hombre adora,
pues nadie en el mundo ignora
que al vino con su destino
lo hace noble el campesino
que a su nobleza lo hermana.

Dame vino, toresana,
porque quiero de tu vino.

En el yantar cotidiano,
junto al pan de cada día,
yo quiero a la vera mía
un buen tinto toresano.

Y quiero tenerlo a mano
al arar los labrantíos
y al trabajar los plantíos
desde el abrir la mañana.

Dame vino, toresana,
de esos pagos que son míos.

Tengo un vino muy anciano
encerrado en mi bodega
esperando a ver si llega
un festejo toresano.

Y también lo tengo a mano
por si te casas un día,
el beber vino a porfía
en tu boda de aldeana.

Dame vino, toresana,
del vino de la alegría.

En la feria de Zamora
he de vender mis corderos
pues la falta de dineros
es tradición labradora;
y en mi robla, por ahora,
vino de Toro es boato
que impide vender barato
pues se compra con más gana.

Dame vino, toresana,
para que salga un buen trato.

Yo te invito a vendimiar
mi viña de Villalbí
porque los racimos vi
a punto de madurar.

Llévalos pronto al lagar
que serán vino mañana,
un tinto color de grana
que es el Toro verdadero.

De ese vino es el que quiero,
dame vino, zamorana.

Dicen que soy fanfarrón
cuando bebo de tu vino
pues toman por desatino
lo que solo es ilusión.

Es verdad que el corazón
me lo llena de alegría
y tengo palabrería
para hacer rima galana.

Dame vino, toresana,
que lo volveré poesía.

En Mari Alba la Baja
tengo de herencia un viña,
adorno de la campiña
y honor de quien la trabaja.

Es tan preciada esta alhaja
que no la cambio por oro;
la guardo como un tesoro
por si la quieres, sultana,
que el mejor vino de Toro
te lo brindo, toresana.

sábado, 12 de marzo de 2011

Leyenda persa sobre el origen del vino

Leyenda persa sobre el origen del vino


(El rey Jamsheed, imagen tomada de Wikipedia)

Las tradiciones orales que nutren a la humanidad desde sus remotos orígenes proliferaron en infinitas leyendas. La motivación siempre fue transmitir y preservar la sabiduría de los pueblos antes de la invención de la escritura. Un evento tan trascendente como la invención del vino generó incontables relatos populares. Entre ellos se destaca una leyenda persa, originada entre los montes Zagros y el Cáucaso, allí donde se afirma surgió la “Vitis vinífera sylvestris”.

Cuentan que en la antigua Persia, hace varios milenios, el rey Djemchid (1) gustaba muchísimo de las uvas, tanto que exigía tener siempre cerca una tinaja con racimos. Sus sirvientes se esforzaban por abastecer la cocina real con diferentes tipos de uvas, originados en diversos parajes del reino, a fin de que el soberano tuviera durante todo el año su fruta favorita.

Las frutas se almacenaban en tinajas de barro. Una vez sucedió que una de esas vasijas fue olvidada en un rincón, y pasadas unas semanas, un sirviente la halló. Al destaparla observó que la mayoría de los granos se habían roto liberando el mosto y en el fondo del recipiente se había acumulado un líquido turbio y burbujeante, de un olor extraño y picante desconocido para sus sentidos. Ignorando que proceso había ocurrido y temiendo que fuera algo nocivo, apartó dicha tinaja, la precintó y le colocó un cartel con la palabra “veneno”.

El rey habitaba en su palacio con un harem de numerosas esposas. La leyenda que relatamos aquí tiene dos versiones. Una de ellas cuenta que una de las esposas estaba muy deprimida, porque el rey evitaba su compañía debido a su carácter triste y melancólico. La otra versión relata que esa princesa vivía atormentada por frecuentes dolores de cabeza, para los que no encontraba cura. Cualquiera fuera la explicación correcta, la historia nos relata que esta princesa, cuyo nombre se perdió en los laberintos del tiempo, decidió terminar con sus penas, suicidándose.

Una instancia fue tomar la decisión: otra, encontrar cómo llevarlo a la práctica. Se dice que subió a la torre más alta, pero no pudo arrojarse al vacío por el oportuno conjuro del vértigo, tal vez por temor quedar horriblemente desfigurada. Algo similar le ocurría con las dagas o las espadas, que le producían temor y rechazo. Pero un día, en que la depresión o la jaqueca se tornaron insoportables, corrió a la cocina del palacio para buscar un cuchillo cómplice de su delirio autodestructivo. Mientras escudriñaba en los escaparates, descubrió la tinaja que el encargado de cocina había apartado. Titubeó un poco, y bebió parte del “liquido-veneno”.

Lejos de sufrir los terribles dolores que imaginaba precedían a la muerte, la embrigó una sensación de bienestar que le hizo olvidar sus penas. La depresión o la jaqueca desaparecieron, y corrió entonces por el palacio, feliz, cantando y danzando. Pronto llegó a oídos del rey la noticia de la prodigiosa cura. Intrigado, el rey Djemchid ordenó que acudiera inmediatamente a su presencia. Le preguntó sobre los hechos, y la princesa le contó de su padecer, de su decisión mortal, de la tinaja y del supuesto veneno.

Extrañado, él también bebió de la mágica pócima y experimentó sus sorprendentes efectos. Cuentan que entones el rey decretó que parte de las uvas cultivadas en Persépolis se emplearan en la elaboración de vino,  desde entonces ese zumo fermentado fue llamado "medicina real" y tenido en la más alta estima por los persas.

Joven persa virtiendo vino (mei en persa) en una copa, puede verse además sobre la mesa un melocotón (símbolo culinario de Persia). (Imagen tomada de Wikipedia)


Nota:
(1)  Jamshid, Yemshid, Jamsheed, Jamsed... en esta leyenda anónima hay tantas versiones de la historia como del nombre del rey

miércoles, 23 de febrero de 2011

LA OTRA CORONA

En tiempos de cosecha, les acerco un poema dedicado a la Reina de La Vendimia, de una muy buena escritora mendocina contemporánea:



LA OTRA CORONA

Cuando el otoño casi con miedo pinta las hojas,

cuando la viña está pariendo un nuevo vino,

Mendoza cumple tu sueño, te hace su reina.



Las uvas que te coronan, niña,

fueron cortadas por manos vendimiadoras

de otras muchachas que también sueñan,

orlan su cabeza flores salobres,

perlas que da el trabajo, otra corona.

Muchas dejan su sueño, su sueño grande,

envueltito en pañales bajo una sombra,

allí, donde el callejón se cruza con una hilera

y forma una cruz de anhelos y de esperanzas.



Tu corona, niña, no se te olvide

es como el vino, nace en la viña.



Tu manto fue tejido en telar de surcos

con urdiembre de alambres y amaneceres,

totoras buien atadas, zapa, mugrones,

teñido por el Zonda, cálido aliento.

No se te olvide, niña, no se te olvide,

tu manto lo tejieron obreras.



Tu cetro, inmensa carga,

ha de mostrarle al mundo lo que podemos,

podemos esta vendimia y el vino nuevo,

las caricias, la casa, el amor, los hijos.

La vida nos ofrece tantas vendimias,

podemos toda cosecha, no nos asustan los tachos llenos.



Tu corona niña, no se te olvide,

es como el vino, nace en la viña.



(Niní Fajardo Céspedes, Día Internacional de la Mujer, Marzo 1997)

martes, 15 de febrero de 2011

El Merlot

Hace un tiempo se publicó en la Revista Vinissimo
una nota que escribí sobre el Merlot, 
 



















Casi tres años después el texto merecía una pequeña actualización, acá va  corregido y ampliado:



“MERLOT”

El Merlot es una de las uvas tintas más prestigiosas y de mayor difusión en el mundo, con más de 250.000 hectáreas repartidas en numerosos países. Junto con el Cabernet Sauvignon es considerada una las vides clásicas del Bordeaux francés, desde donde ambas se difundieron a todo el mundo con una distribución muy similar.

Su origen es incierto, aunque tradicionalmente se lo ubica en la región de Burdeos y sería una evolución tardía de la familia de los Cabernet. Esta familia, también llamada de la familia de los “Carmenets”, es originaria de los Pirineos occidentales e incluye a prácticamente todas las demás variedades bordelesas conocidas: Cabernet Sauvignon, Sauvignon Blanc, Cabernet Franc, Petit Verdot, Carmenere, Fer, entre otras. Afortunadamente, al igual que sucedió con el Syrah, la genética aclaró el panorama y ahorró perder tiempo en especulaciones. También de la autoría de la americana Carole Meredith y el francés Jean-Michel Boursiquot, junto con otros investigadores, fue publicado en el 2009 un estudio sobre el origen del Merlot y de otras variedades del suroeste de Francia. Analizando el ADN de miles de variedades de Vitis vinifera, encontraron que los padres de Merlot son el Cabernet Franc y un cultivar prácticamente desconocido que denominaron Magdeleine Noire des Charentes (1).

Volviendo al Merlot y respecto al origen de su nombre, se lo presume originario de la región de Libourne, dónde se cita por primera vez como "merlau". Esta palabra procedería del mirlo, un pequeño pájaro que habita en la misma región y suele alimentarse de sus granos. El plumaje de esta ave tiene un color y brillo muy similar al de la baya madura de Merlot, en tanto que ambos nombres, el del ave y el de la uva, en el dialecto del idioma francés hablado en la región, poseen una pronunciación fonética muy semejante. En otras zonas también es llamada Bigney, Crabutet, Crabutet Noir, Médoc Noir, Merlau, Merlot Noir, Petit Merle o Vitraille.

Si bien se presume que es una vid antigua, recién aparecen referencias a ella en el siglo XVIII: Se la cita por vez primera en tiempos de la Revolución Francesa como parte integrante de la colección de plantas del Jardín de Luxemburgo, un palacio ubicado en el centro de París.

Los problemas de cuajado del fruto y su sensibilidad frente varias enfermedades hicieron que durante mucho tiempo se la considerara una variedad de segunda categoría. Recién hacia fines del siglo XIX comienza a tomar protagonismo como una de las tantas consecuencias de plaga filoxérica, gracias a poseer una mejor aceptación del injerto sobre pié americano que otras variedades. Esto la constituyó en una variedad relativamente fácil de cultivar que además presentaba la ventaja de ser de madurez precoz. Esta precocidad es muy importante si el año se presenta con otoños fríos y húmedos, que pueden llegar a perjudicar notablemente a las variedades tardías como son los cabernets.

También colaboró con su popularización la rápida evolución que presenta tanto en madera como en botella, por lo que no requiere de grandes periodos de crianza obteniéndose rápidamente vinos aptos para beber.

El Merlot en el Mundo:

En Francia encontramos casi la mitad de la superficie cultivada de Merlot del mundo, constituyendo hoy la variedad tinta más cultivada, por delante de la Cariñena y de la Grenache, que hasta el año 2000 la superaban en hectáreas.

Está presente sobre todo en Bordeaux, pero también se la encuentra en el Sud Oeste y en el Languedoc-Rosellón. En Bordeaux es la variedad hegemónica al norte del río Gironda, donde se la suele ensamblar con el Cabernet Franc más que con el Cabernet Sauvignon, obteniéndose allí algunos de los vinos más prestigiosos del mundo, en los sectores de St Emillion y Pomerol. Al sur del Gironda en cambio el protagonismo es del Cabernet Sauvignon, correspondiendo al Merlot el papel de complemento en los ensambles, donde aporta la suavidad y delicadeza.

En el resto de Europa Occidental la encontramos en Italia, al norte y noreste, especialmente en la Toscana y en el Véneto. También se encuentra en España, principalmente en Navarra y en el Penedés, y también en Rumania y Moldavia.

Las plantaciones más extensas del Nuevo Mundo están en California, donde se la utiliza tanto en vinos varietales como en ensambles. Tuvo una rápida evolución a partir de los años ’80, pasando de unas 800 hectáreas en 1985 a más de 20.000 en el 2003. Fruto de cierta moda que promovió el consumo del Merlot, como una variedad más suave y delicada que el Cabernet en un país en que aún hoy el varietal más bebido es el Chardonnay, padeció algunos altibajos en su consumo, a causa del auge del Syrah primero y del Pinot Noir más recientemente.

En Chile es considerada la segunda variedad tinta de calidad enológica y posee unas 13.000 hectáreas, mayormente distribuidas en la VII Región (Valle del Maule con un 44% del total) y VI Región (Valles de Rapel, Cachapoal y Colchagua, con otro 40%). También se encuentra, pero en menor medida, en la Región Metropolitana (Valle del Maipo, con un 9%).

Los merlot en Chile siempre han sido más intensamente coloreados y de sabores especiados, frutados más intensos que los de otros países, bastante similares a los Cabernet Sauvignon. Esto es una posible consecuencia de la confusión con otra variedad que existió muchos paños de viñedos chilenos. Recién a mediados de los años ’90 se descubrió que un porcentaje importante del viñedo que se consideraba como merlot en realidad correspondía a una variedad que se creía extinta, la Carmenere. Si bien poseen diferencias notables, especialmente en el plano organoléptico, ciertas similitudes morfológicas, de la baya y la hoja fundamentalmente crearon la confusión (2).

El Merlot en Argentina:

Llegó al país junto con el resto de las variedades “francesas” que trajo Michel Pouget a mediados del siglo XIX. En un principio, al igual que en Burdeos, se lo empleó en cortes, en general al igual que en Francia, junto con el Cabernet Sauvignon y en muchas ocasiones además junto con el Malbec, que constituye un corte muy tradicional en Mendoza. En esta provincia, donde se encuentran más de las tres cuartas partes del área cultivada, se logran muy buenos resultados en en la Zona Alta del Río Mendoza (Departamento de Luján de Cuyo) , en Cruz de Piedra y Barrancas en el Departamento de Maipú y en el Valle de Uco (Dptos. De Tunuyán, Tupungato y San Carlos). También se adaptó muy bien dando excelentes vinos en el Alto Valle del Río Negro, donde es la cepa tinta más implantada, por encima del Malbec y del Cabernet.

Hacia el año 2009 la superficie implantada llegaba casi a las 7.000 hectáreas, lo que la constituye en la quinta variedad tinta del país, por detrás del Malbec, Cabernet Sauvignon, Bonarda y el Syrah.

Caracteres Vitícolas:

Es casi un lugar común definir al Merlot comparándolo con el Cabernet Sauvignon, haciendo hincapié en su mayor suavidad y menor fuerza tánica y de color, usándose frecuentemente el apodo de “hermano menor” de este. Si bien son ciertas las similitudes, la piel de menor grosor y las bayas un poco más grandes que las del Cabernet Sauvignon hacen que el Merlot madure antes y presente menor intensidad en taninos y color, a la vez que una mayor riqueza azucarina.

Si bien se adapta a muchos climas, sus mejores resultados se obtienen en climas templados a templado-fríos, siempre con una buena amplitud térmica. Dado que brota y florece relativamente temprano, hasta unas dos semanas antes que el Cabernet, se encuentra expuesto a las heladas tardías; a las dificultades del cuajado de las flores (corrimiento y millerandage). En razón de ser de ciclo corto, las características del vino dependen mucho del grado de madurez de la materia prima.

Si esta es de madurez incompleta el carácter del vino será más “verde”, dominando las notas vegetales y de frutas frescas. Si en cambio es levemente sobremaduro, las notas serán de frutas pasas o en compota. En tiempos de vendimia pasa de la madurez a la sobremadurez rápidamente, por lo que es muy importante no descuidar el monitoreo de la madurez y no posponer la fecha de inicio de cosecha. Asimismo responde mal al estrés hídrico que puede afectar a las uvas maduras. Todo esto incide en que no sea una variedad que se adapte muy bien a regiones cálidas donde da vinos de pobres en acidez.

Su hollejo relativamente más fino que el de Cabernet lo hace susceptible a las podredumbres, entre otras enfermedades, que pueden ser un problema considerable especialmente cuando hay lluvias en época de vendimia.

Merlot es de relativamente fácil crecimiento y maduración. Tiene uvas más grandes que el Cabernet Sauvignon, taninos más bajos y azúcares más altos, y es de baja acidez en climas calientes. Esto lo hace popular para los vinos previstos para beber temprano, sin guardas excesivas. Un buen manejo del follaje puede evitar los problemas de gustos herbáceos que pueden producirse en climas más fríos.

Se adapta más fácilmente y más rápidamente a su ambiente que el Cabernet Sauvignon. Resulta muy importante utilizar un portainjerto que controle naturalmente la tendencia a una alta producción, para evitar que una abundante cosecha de uvas de origen a vinos “diluidos” en los que predominan los aromas herbáceos.

Cuando se vinifica como monovarietal, el Merlot es de color intenso, buen cuerpo y alto tenor alcohólico.

Suelo: Como variedad precoz, crece bien en suelos calcáreos, argilocalcareos, arcillosos con buenas reservas de agua (la planta no mantiene una alta reserva de agua), siendo los arcillosos y los de piedra caliza buenas opciones. Una de las ventajas de esta variedad es que se adapta bastante bien a diversos tipos de suelos, mejor incluso que el Cabernet Sauvignon a los suelos arcillosos y húmedos. Como la mayoría de las vides de calidad enológica son fundamentales los suelos de baja fertilidad y buen drenaje, para evitar un crecimiento excesivo del follaje.

Ampelográficamente es una variedad de racimos medianos; de forma piramidal alada; que puede presentar tendencia al corrimiento y millerandaje.

La baya es esférica, de tamaño variable aunque generalmente es de tamaño medio, color azul oscuro casi negro, muy jugosa y de hollejo delgado, por lo que sus taninos son relativamente bajos.

Es un cepaje de vigor medio a alto y brotación precoz a media, por lo que presenta riesgos de ser afectado por heladas tardías (de fin de invierno y principios de primavera). Se adapta muy bien a zonas templadas y templadas frías y a los suelos arcillo-calcáreos

Características del vino

De color rojo rubí bastante intenso, es menos profundo y menos concentrado que el Cabernet, presenta también un menor brillo que aquel, en algunas ocasiones más apagado. Es característica su rápida evolución, perdiendo los violáceos que indican juventud y ganando en tonos tejas y ladrillo que denotan envejecimiento.

Los aromas no solo son más suave y delicados que los del Cabernet Sauvignon sino que son más frutados, que recuerdan a los frutos rojos como ciruelas y cassis, tanto maduras como en mermeladas, presentando también aromas especiados a pimienta, herbáceos de pimiento dulce o pimentón y notas terrosas y animales. Con la guarda las notas a cuero, cárnicas y/o terrosas se hacen evidentes.

En boca es un vino de cuerpo medio a alto, con taninos persistentes y acidez moderada. Presenta aromas que recuerdan a ciruelas, guindas, especias, pimienta negra, tabaco, vainilla, ceniza, té y canela, entre otras, que con la evolución se enfatizan las notas a cuero, hongos y terrosas.

En boca da generalmente vinos considerados suaves, con una astringencia más suave que la del los Cabernet. Por eso ha sido considerado durante años el blend ideal al corte de estas dos variedades: el cabernet aporta la estructura en tanto que el Merlot contribuyen contribuye con la suavidad y los aromas frutados.

Descriptores aromáticos del Merlot:

Varietales: Frutados (Cereza, Ciruela, Cassis, Frambuesa); Florales (Violetas, Rosas), Especiados (Pimienta negra, pimienta verde, clavo de olor, laurel) y Herbáceos: Pimiento dulce

De crianza: Tierra húmeda, cuero, cenizas, vainilla, coco, trufas, café, hongos, cedro,

Maridajes

El vino de la variedad merlot es ideal para acompañar carnes rojas o blancas con poco condimento, en particular la de cerdo y también la de aves, aunque siempre hay que tener en cuanta la salsa que los acompaña.



Notas:

(1). Magdeleine Noire des Charentes es una variedad que parece haber tenido cierta difusión en la región de la Bretaña a fines de la Edad Media y se la habría llamado así por su precocidad, pues llegaría a su madurez alrededor del 22 de julio, día dedicado en Francia a Sainte-Madeleine. En el estudio de Meredith, Boursiquot y otros se descubrió que de un cruce de esta variedad con otra cepa también casi desconocida llamada Prunelard, habría surgido el Malbec, por lo que podríamos decir que el Merlot es hermanastro, por parte de madre, de la cepa emblema de Argentina.

(2). En el mismo estudio genético mencionado, la variedad emblema de Chile también sería hermanastra del Merlot, pero de parte de padre, el Cabernet Franc. La otra variedad que habría intervenido en el cruzamiento origen del Carmenere es la Gros Cabernet, también conocida como Carmenet, Bastardo (Portugal, Islas Canarias), Batardinho (Portugal), María Ordoña o Merenzao (Galicia), Trousseau (Francia) y Baboso (España).


martes, 8 de febrero de 2011

AQUI TENGO UNA COPA

AQUI TENGO UNA COPA
                                                      (José Martí)

               

Aquí tengo una copa magnifica labrada

por un noble maestro famoso de Francia.

¿,Quién quiere mi copa?

No hay tal en Europa

Ni la tienen los shahs esmaltados de Asia

Ni los negus sublimes la tienen en Africa

Una noche el maestro famoso cansado

se durmió en su ventana tendida la mano

Sintió como un beso:

Notó como un peso,

Y en todo su cuerpo la sombra de un ala,

y en las manos adelgazadas y luminosas

Unas joyas no vistas.

Se la he dado a los hombres: qué

efectos tan singulares produce mi

copa. A unos los envenena, como

el café puro a la gente estragada.

A otros los saca de sí y les

hace subir el color al rostro, y

los pone lívidos, y parece cuando

beben de mi vino, que se les pintan

en el rostro garduñas, hurtos, almas

que imploran, doncellas que piden

su doncellez, niños que piden su padre.

La fama de mi vino ha

corrido, y nadie quiere vino de mi copa.

Las mujeres: Todas, todas,

curiosas presumidas, se acercan,

atraídas por el brillo. Todas creen que

pueden beber.

¡Ay! yo también lo creí:

pero miradme, miradme, ahora.

¿No tengo en los ojos, y en todo mi

rostro, el aspecto de un campo

que acaba de ser regado por

las lluvias y devastado por

los vientos de la tormenta?

¡Ay! las mujeres han bebido,- y

se han ido; pero cada una me ha robado una piedra preciosa.

Y aquí estoy, en mitad del camino.

Ya me voy a morir. Todavía

hay aquí joyas para muchos ladrones: ¿quién quiere mi copa?

lunes, 31 de enero de 2011

AL VINO DE CHIANTI

y también le escribió al Chianti:




VINO DE CHIANTI

Hay un derecho

Natural al amor: ¿reside acaso,

Chianti, en tu áspera gota, en tu mordente

Vino, que habla y engendra, o en la sabia

Uniòn de la hermosura y el deseo?

Cuanto es bello, ya es mío: no cortejo,

Ni engaño vil, ni mentiroso adulo:

De los menores es el amarillo

Oro que entre las rosas serpentea,

De los menores: para mí es el oro

Del vello rubio y de la piel trigueña.

Mi título al nacer puso en mi cuna,

El sol que al cielo consagrò mi frente.

Yo sòlo sé de amor. Tiemblo espantado

Cuando, como culebras, las pasiones

Del hombre envuelven tercas mi rodilla;

Ciñen mis muslos, y echan a mis alas,—

Lucha pueril, las lívidas cabezas:—

Por ellas tiemblo, no por mí, a mis alas

No llegarán jamás: antes las cubro

Para que ni las vean: el bochorno

Del hombre es mi bochorno: mis mejillas

Sufren de la maldad del Universo:

Loco es mi amor, y, como el sol, revienta

En luz, pinta la nube, alegra la onda,

Y con suave calor, como la amiga

Mano que el tigre tempestuoso aquieta,

Doma la sombra, y pálido difunde

Su beldad estelar en las negruzcas

Sirtes, tremendas abras, alevosos

Despeñaderos, donde el lobo atisba,

Arropado en la noche, al que la espanta

Con el fulgor de su alba vestidura.

                         José Martí

domingo, 30 de enero de 2011

AMOR DE CIUDAD GRANDE

pero no siempre amores, sino también el sabor amargo del exilio. Estando en Nueva York , en Abril 1882, escribió:



AMOR DE CIUDAD GRANDE

De gorja son y rapidez los tiempos.

Corre cual luz la voz; en lata aguja,

Cual nave despeñada en sirte horrenda,

Húndese el rayo, y en ligera barca

El hombre, como alado, el aire hiende.

¿Así el amor, sin pompa ni misterio

Muere, apenas nacido., de saciado!

Jaula es la villa de palomas muertas

Y ávidos cazadores! Si los pechos

Se rompen de los hombres, y las carnes

Rotas por tierra ruedan, no han de verse

Dentro más que frutillas estrujadas!

Se ama de pie, en las calles, entre el polvo

De los salones y als plazas; muere

La flor que nace. Aquella virgen

Trémula que antes a la muerte daba

La mano pura que a ignorado mozo;

El goce de temer: aquel salirse

Del pecho el corazón; el inefable

Placer de merecer; el grato susto

De caminar deprisa en derechura

Del hogar de la amada, y a sus puertas

Como un niño feliz romper en llanto;-

Y aquel mirar, de nuestro amor al fuego,

Irse tiñiendo de color las rosas,-

Ea, que son patrañas! Pues ¿quién tiene

Tiempo de ser hidalgo? Bien que sienta

Cual áureo vaso o lienzo suntuoso,

Dama gentil en casa de magnate!

O si se tiene sed, se alarga el brazo

Y a la copa que pasa se la apura!

Luego, la copa turbia al polvo rueda,

Y el hábil catador, - manchado el pecho

De una sangre invisible,- sigue alegre,

Coronado de mirtos, su camino!

No son los cuerpos ya sino desechos,

Y fosas, y jirones! Y las almas

No son como en el árbol fruta rica

En cuya blanda piel la almíbar dulce

En su sazón de maduresz rebosa,-

Sino fruta de plaza que a brutales

Golpes el rudo labradoe madura!

¿La edad es ésta de los labios secos!

De las noches sin sueño! De la vida

Estrujada en agraz! ¿Qué es lo que falta

Que la ventura falta? Como liebre

Azorada, el espíritu se esconde,

Trémulo huyendo al cazador que ríe,

Cual en soto selvoso, en nuestro pecho;

Y el deseo, de brazo de la fiebre,

Cual rico cazador recorre el soto.

¡Me espanta la ciudad! ¡Toda está llena

De copas por vaciar, o huecas copas!

¡Tengo miedo ¡ay de mí! De que este vino

Tósigo sea, y en mis venas luego

Cual duende vengador los dientes clave!

¡Tengo sed,- más de un vino que en la tierra

No se sabe beber! ¡No he padecido

Bastante aún, para romper el muro

Que me aparta ¡oh dolor! De mi viñedo!

¡Tomad vosotros, catadores ruines

De vinillos humanos, esos vasos

Donde el jugo de lirio a grandes sorbos

Sin compasión y sin temor se bebe!

Tomad! Yo soy honrado: y tengo miedo!

lunes, 17 de enero de 2011

COPA CON ALAS

Ese gran cubano que fue José Martí (1853-1895) también escribió inspirándose en vinos, copas y amores:




COPA CON ALAS



Una copa con alas: quién la ha visto

antes que yo? Yo ayer la vi. Subía

con lenta majestad, como quien vierte

óleo sagrado: y a sus bordes dulces

mis regalados labios apretaba:—

Ni una gota siquiera, ni una gota

del bálsamo perdí que hubo en tu beso!

Tu cabeza de negra cabellera

—Te acuerdas?— con mi mano requería,

porque de mí tus labios generosos

no se apartaran. —Blanda como el beso

que a ti me transfundía, era la suave

atmósfera en redor: La vida entera

sentí que a mí abrazándote, abrazaba!

Perdí el mundo de vista, y sus ruidos

y su envidiosa y bárbara batalla!

Una copa en los aires ascendía

y yo, en brazos no vistos reclinado

tras ella, asido de sus dulces bordes:

Por el espacio azul me remontaba!

Oh amor, oh inmenso, oh acabado artista:

en rueda o riel funde el herrero el hierro:

una flor o mujer o águila o ángel

en oro o plata el joyador cincela:

Tú sólo, sólo tú, sabes el modo

de reducir el Universo a un beso!

viernes, 31 de diciembre de 2010

Syrah, 3ra. parte



El Viñedo de Syrah


Características varietales

Es una variedad de bayas típicamente oscuras, casi negras, de un color profundo. Los vinos elaborados con esta uva son de un color rojo vivo muy intenso, con tonalidades violáceas, que pueden adquirir un sabor muy frutado, de suave textura. Se dice que el Syrah conjuga en si la fuerza tánica de un Cabernet Sauvignon con la textura sedosa de un Pinot Noir.

Es una variedad muy versátil, capaz de dar origen vinos varietales excepcionales, al mismo tiempo que ofrece al enólogo la posibilidad de hacer grandes vinos cuando se la usa en cortes. En ese aspecto es muy receptivo de los sabores y aromas adicionales de otros varietales, una ventaja por sobre otras cepas, como el Pinot Noir, que es preferible mantener solas. Las variedades Grenache y Mourvèdre, también del valle de Rhône, se cortan con mucha frecuencia con el Syrah para crear mejores vinos, sumando aromas, sabores y texturas. Se dice que cuando el Syrah se mezcla con sus variedades hermanas del Rhône se comporta mucho más fraternalmente que el Cabernet cuando es cortado con el Merlot.

El Syrah actualmente se está cultivando con éxito en prácticamente todas las regiones del vino del mundo. De sus orígenes en el valle de Rhône a los viñedos del Nuevo Mundo, demuestra una increíble flexibilidad. Suele adaptarse más fácilmente que el Cabernet Sauvignon, pero resulta más complicado hacerle producir uvas de calidad superior, pues necesita estar implantada en el sitio adecuado, con el portainjerto correcto y por sobre todo con un rendimiento restringido.



El clima

Respecto al clima, el Syrah es uno de los varietales más adaptables, que responde en general con muy buenos resultados a variables climáticas muy diferentes. Esta versatilidad ya la había demostrado en su lugar de origen. El valle del Ródano manifiesta en dos áreas climáticas muy diferentes, al sur del valle un clima más cálido pero con cierta influencia del Mediterráneo, como en la región de Châteauneuf-du-Pape, en tanto al norte el clima es más fresco y continental, como en la región del Hermitage.

La influencia climática del mar Mediterráneo es la más frecuente en el extremo sur, donde predominan los días cálidos y asoleados. Esta condición climática se va atenuando considerablemente mientras más nos desplazamos al norte, donde el Syrah probablemente no maduraría del todo si no fuera por las brisas cálidas que alcanzan a llegar por arriba desde el Mar Mediterráneo, colaborando con el proceso de maduración. Estos vinos del norte del Ródano alguna vez fueron definos como los vinos más viriles del mundo.

Esta contraposición de influencias climáticas, cálidas y frescas, del Rhône son aplicables a los viñedos de Syrah de todo el mundo. Los climas más frescos como el de San Rafael o el Valle de Uco en nuestro país, o de Carneros, Santa María y Russian River en California, producen vinos menos encorpados, con más notas herbáceas, de frutas negras y de pimienta. En tanto que en las regiones más cálidas, como son San Juan, el Valle de Famatina en La Rioja, Fiambalá o Tinogasta en Catamarca, o el Este Mendocino, al igual que en las Californianas Napa, Paso Robles y el Alexander Valley nacen vinos más robustos con notas de ciruela, chocolate y ciertos matices florales. Microclimas especiales como el de San Patricio del Chañar en Neuquén o Cafayate en Salta proporcionan combinaciones interesantes de ambos climas, es decir días largos, asoleados, con el aporte de frescura que da la altura, creando vinos complejos, ricos en fruta y especias.



Suelos

El Syrah es una vid muy vigorosa, bastante más productiva que el Cabernet Sauvignon, que si se le dan las condiciones, puede producir grandes cantidades de uvas mediocres. Por esta razón, implantarla en un suelo que le limite el vigor es la mejor opción. Los viñedos cultivados en pendientes con buen drenaje, con suelos de baja fertilidad, es la mejor garantía para producir bayas pequeñas con sabores intensos. Algunas de las mejores uvas Syrah del mundo se producen en suelos originados en la descomposición de rocas calizas o graníticas. Los suelos margosos y arenosos sueltos pueden también producir muy buenos Syrah. Puede incluso cultivarse con éxito en suelos ricos, fértiles, pero aquí es fundamental elegir concienzudamente el portainjerto y manejar apropiadamente al viñedo para poder asegurar uvas de alta calidad.

Portainjertos

El Syrah puede ser considerado una planta robusta, resistente a enfermedades, que produce casi podríamos decir demasiado bien. Se impone por lo tanto controlar el vigor del Syrah mediante la elección de un pié o portainjerto adecuado. Ciertos pie pueden limitar el vigor de la vid injertada sobre ella y ayudarle a adaptarse al terroir en el cual se está creciendo.




Clones

Se utiliza la selección de clones, que pone en evidencia ciertos perfiles del sabor del varietal, elimina enfermedades y limita el volumen de la cosecha. Esta técnica se desarrolló en Alemania en 1926 y se practica con mucha frecuencia en los países europeos, en tanto que se utiliza menos en el mundo nuevo. Los viñedos de Chile, Argentina y Australia no experimentaron la devastación de la filoxera que sufrieron Francia y los Estados Unidos, en consecuencia muchos viñedos de estos países se implantan en sus propias raíces, a pié franco, sin el injerto sobre pie americano.

Manejo del Viñedo

En general se puede decir que el Syrah no demanda demasiados cuidados en su cultivo, ya que es una vid robusta, relativamente libre de enfermedades, en las regiones más frías es en cambio bastante sensible a padecer problemas de cuajado del fruto, cuando las condiciones meteorológicas son adversas durante la floración. Otro problema que se puede presentar es la clorosis, en la cual el follaje toma un color amarillento y se ve generalmente en vides injertadas sobre pié americano. Otra enfermedad que se puede observar es la podredumbre del racimo, causada por diversas especies de hongos, que ocasiona la putrefacción de los granos. También se presentan casos de reducción del tamaño de la baya, por deshidratación, justo antes de la cosecha.

Vinificación

Podrá decirse que el Syrah es relativamente fácil de cultivar, pero es todo un desafío lograr grandes vinos. Cada enólogo tiene su técnica, que a su vez depende de las condiciones de madurez que presente la materia prima de ese año.

También es fundamental prestar especial atención a los fenómenos de maceración, a fin de extraer lo mejor posible los colores y taninos concentrados en los hollejos de las bayas. Fermentaciones con temperatura controlada, y delestajes o remontajes se imponen a la hora de lograr procesos más lentos pero también más completos.

Hay dos riesgos en la vinificación del Syrah. Por un lado son uvas que pueden perder su acidez hacia la época de cosecha, y durante el proceso de la vinificación la precipitación de bitartrato puede enfatizarla. Esto se da especialmente en climas cálidos, y más aun cuando nos encontramos con suelos salitrosos. En climas más frescos la uva logra mejores niveles naturales de la acidez.

El Syrah y los Sentidos

Los sabores y la estructura del Syrah hacen que de vinos que pueden disfrutarse apenas elaborados, aunque el paso por madera lo enriquece notablemente.

Los aromas son intensos, a menudo frutados y especiados a la vez, e incluyen frutas rojas o negras, anís, regaliz y clavo de olor. Los descriptores típicos son la zarzamora y la ciruela, también la pimienta negra, los herbáceos y mentolados. También se pueden presentar notas de chocolate y terrosas, como hongos, trufas y cuero. Tiene muy buenos taninos, que pueden llegar a ser dulces y aterciopelados.

En boca es redondo, de buena textura, con aromas en boca frutados, con una buena estructura de taninos, de ataque dulce, lo que lo hace maridar con muchos tipos de comidas diferentes.

En general se lo recomienda servir entre 15 y 18°C, a fin de resaltar la fruta y disminuir los efectos de un grado alcohólico considerable.



Maridajes

El Syrah es un vino excelente para maridajes. Generalmente es lo suficientemente encorpado como para ensamblar muy bien hasta con comidas muy pesadas. En tanto que frente a platos más delicadas, por su característica en fruta y especias, pueden maridar fácilmente con platos exóticos.

Se sugiere especialmente para carnes asadas, de vaca o cordero, como así también para carnes de caza.

Por sus aromas especiados y taninos dulces se lleva muy bien con las comidas mexicana o hindú.

Respecto de los quesos, el de cabra o el camembert o cheddar son los aconsejados.

Conclusiones

El éxito y popularidad del Syrah se puede explicar si hacemos un inventario de sus características:

Es un vino fácil de maridar con la tendencia actual de cocina étnica y fusión, adaptándose fácilmente a diversas comidas, desde la más tradicional hasta la mexicana a tailandesa.

Excelente para beber joven, presenta un buen potencial para la crianza en madera.

Es una cepa muy versátil, que con sus sabores frutados, especiados e intenso color rojo rubí es relativamente más fácil de aceptar que otras cepas por el principiante, a la vez que satisface al degustador más exigente. Conjuga en sí la delicadeza atractiva del Pinot Noir con taninos menos intensos que los de Cabernet Sauvignon, por lo que resulta más accesible a muchos paladares, en especial a los de los degustadores más innovadores.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Syrah, 2da. parte


El Syrah en el Mundo


Francia, donde comenzó esta deliciosa historia

Las raíces del cultivo del Syrah están en el norte del Valle del Ródano, entre Hermitage y Côte Rôtie, mientras que en el sur encontramos al Syrah casi siempre mezclado con otras cepas. Fuera del Rhône, la región del Languedoc-Roussillon produce cada vez en mayores cantidades y sobre todo calidades de syrah.

Norte del Rhône: En el norte del valle del Ródano encontramos las apelaciones de origen de Hermitage, Côte Rôtie, Crozes-Hermitage, Cornas y St. Joseph. Allí el Syrah es la única uva tinta permitida en los vinos de color, pero dependiendo de la apelación, se permite el corte con una pequeña cantidad de vino blanco, de variedades reconocidas, a fin de agregar complejidad. Esta sección del valle, posee uno de los climas más continentales de Francia, con inviernos crudos y veranos calurosos, que marcan su impronta los viñedos que allí se cultivan. Los mejores de los cuales fueron implantados en las laderas escarpadas, de rocas graníticas con suelos muy pobres, a fin de maximizar la captación de la luz del sol disponible, y también, dado que están situados en la región más fresca del valle de Rhône, recibir los vientos cálidos que llegan desde el Mediterráneo, y ayudan a completar la maduración de las uvas.

De las apelaciones de origen del norte del Rhône, Hermitage y Côte Rôtie se destacan por su calidad superior. La británica Jancis Robinson, autora entre otros del 'Oxford Wine Companion' y del 'World Atlas of Wine', se refiere a los vinos del Hermitage como la quintaesencia del Syrah. Estos vinos, durante el Siglo XIX fueron utilizados como "medicin del vin" (o vino medicinal) para corregir a los vinos de Burdeos, proporcionándoles estructura, color y fruta en años malos. Los vinos de la apelación de Côte Rôtie (que se traduciría literalmente como “Ribera Asada” en razón de la muy buena exposición al sol que presenta) se jacta de poseer algunos de los vinos más costosos del Rhône. Tanto Hermitage como Côte Rôtie son de muy pequeño tamaño, no llegando a las 200 hectáreas de viñedos en total. Este reducido tamaño y una producción limitada podría explicar porqué la alta calidad del Syrah pasó inadvertida por tanto tiempo.


Sur del Rhône: En comparación a la sección norte, la meridional es de un relieve más plano y su clima manifiesta más influencia del Mar Mediterráneo. Otra diferencia es que aquí la mayoría de los vinos no son varietales, sino cortes. El Grenache es el varietal más extensamente plantado en el área y se lo mezcla generalmente con el Syrah para brindarle longevidad. Otros varietales utilizados para el corte son el Carignane, el Cinsaut y el Mourvèdre. En estos ensambles el Syrah es la espina dorsal y la estructura del vino, a la vez que es el que aporta las complejidades de sabores de frutas y especias.

Las denominaciones de origen del Rhône meridional incluyen a Châteauneuf-du-Pape, Gigondas, Vacqueyras y Côtes-du-Rhône Villages. Esta región es mucho más grande que la sección norte, con casi 40.000 hectáreas de viñedos. Châteauneuf-du-Pape es la región más afamada, no solamente por sus vinos, sino también por su rica historia. Aquí fue donde se instaló en el año 1309 el Papa Clemente V cuando mudó su sede fuera de Roma y los siguientes nueve pontífices siguieron gobernando la Iglesia Católica desde la ciudad de Avignon. Este período atrajo la atención sobre los vinos de la región y potenció el desarrollo de la calidad. En Chateauneuf, el Syrah se puede cortar con hasta otros doce varietales diferentes. La denominación de Côtes-du-Rhône Villages proporciona los vinos relativamente más económicos. Se trata de dieciséis aldeas que se unieron para poner su nombre de apelación de origen en las etiquetas.

Languedoc-Roussillon: Es el área vitivinícola francesa cuna de los vinos más vendidos y también es el área de crecimiento más rápido del país. Aquí el varietal dominante es el Carignane, seguido por el Grenache. Hacia 1997, había 24.800 hectáreas de viñedos implantados con Syrah.



El Syrah en Australia

A este país hay que agradecerle mucho de la popularización del Syrah, o Shiraz como allí se la denomina. Llegó de manos de James Busby, quien lo trajo desde Montpellier, Francia, hacia 1832.

No siempre fueron rosas para el Shiraz en este país. Padeció serias dificultades durante los años '70, ya que la industria vitivinícola australiana prefería al vino blanco, por lo que había poca necesidad de la cepa, que muchas veces se vinificaba en blanco, y muchos viñedos fueron injertados con varietales blancos. Al igual que el Malbec en nuestro país, afortunadamente parte del Shiraz sobrevivió al reinado del vino blanco y hoy es la variedad top de Australia, constituyendo casi la mitad de toda la uva tinta del país. Actualmente, hay 25.300 hectáreas plantadas de Shiraz, constituyendo lejos la uva de vinificación más implantada del país, y que no deja de crecer. Esto plantea algún riesgo, como precisara el periodista americano Stephen Tanzer, en su International Wine Cellar, ya que solo un porcentaje del aumento de la superficie implantada se reserva para las botellas más costosas, mientras que muchos vinos australianos económicos, que desde los inicios de los años ’80 consiguieran la simpatía de los comerciantes por tener una excelente relación precio-calidad, podrían progresivamente perder cuerpo y diluirse, dando vinos sin personalidad.

Australia alberga aproximadamente 30 diferentes regiones vitivinícolas con más de 1.100 bodegas. De estas, casi un 70% por ciento elabora Shiraz.

Seguidamente nombramos a algunos de los distritos vitivinícolas más reconocidos.

Barossa Valley: En el Estado de Australia del Sur, se encuentra el valle de Barossa, una de las más antiguas regiones productoras, que hacia 1930 producía más del 75% del vino australiano, lo que la constituye en el epicentro de la industria vitivinícola de ese país. Muchas de las grandes bodegas australianas tuvieron su origen en el vino de esta región, y en ese aspecto puede compararse a Mendoza en Argentina o al valle central de California, porque además era lejos el principal centro productor de vinos a granel.

Muchas de las vides de Shiraz encontradas en esta región tienen entre 50 y 100 años de edad.

Hunter Valley: Este valle, situado a 130 km. al norte de Sydney, es la región vitivinícola australiana más conocida. Posee muchas bodegas boutique, posadas y pequeños hoteles y restaurantes, que atraen a turistas, principalmente de Sydney, pero su contribución es muy pequeña a la producción de vino del país. El valle tiene un clima anormalmente caliente para la viticultura, pero las temperaturas diurnas son compensadas al atardecer y noche por las refrescantes brisas marinas del Pacífico.

Conocido principalmente por producir vinos blancos, en especial Semillón, también se conoce por elaborar un Shiraz longevo, moderado en taninos, con muchas semejanza a los vinos que salen del valle de Rhône en Francia.

Clare Valley: A solo una hora del famoso Barossa Valley, se encuentra este otro valle, que a diferencia de la producción a granel del valle de Barossa, se caracteriza por elaboraciones más chicas y familiares, a partir de uvas producidas en la misma zona. Si bien este valle es mas conocido por sus intensos Rieslings, el clima continental de esta región es conveniente para el crecimiento de variedades tintas como Shiraz, Cabernet Sauvignon y Malbec. El viejo viñedo de Shiraz da origen a vinos intensos y de aromas más asociados comúnmente a climas más frescos, tales como pimienta blanca, menta y frutos rojos.

Coonawarra y Padthaway: Ambas regiones están sitiadas en el extremo sudeste del estado de Australia del Sur, donde el clima fresco y los suelos de la piedra caliza, conocidos como “terrarossa”, la convierten en la principal región productora de Cabernet Sauvignon. Otras uvas que crecen bien en esta región, incluyendo Shiraz, Chardonnay y Pinot Noir. Coherentemente con lo que produce el área, se lo suele cortar al Syrah con Cabernet Sauvignon, más frecuentemente que en otras zonas de Australia. Padthaway y Coonawarra son ambas importante regiones vitícolas, pero solo posee dos bodegas la primera y unas 20 la segunda, vinificándose fuera del área la mayor parte de la producción.



El Syrah en los Estados Unidos

El Syrah llegó a California, alrededor de 1870, llevada por James H. Drummond, un capitán retirado del ejército británico, que se radicó en Sonoma y comenzó a hacer los vinos que él denominó "Hermitage". Estos vinos eran un corte de Syrah y Marsanne (una variedad blanca también originaria del valle de Rhône). Otros viticultores del norte de California continuaron con la producción de Syrah algunos años después. El mismo Drummond, a fines de los ’80 declaró a sus viñedos de Syrah infectados por filoxera. Esta plaga devastó practicamente todos los viñedos de Sonoma, eliminando prácticamente a la Syrah de California. Después de esta última referencia de Drummond no se vuelve a encontrar ninguna otra a esta variedad, en censos, libros o periódicos, hasta bien pasados los años ’50 del siglo XX.

Simultáneamente, alrededor de 1880, un enfermero francés, el Dr. François Durif en el Valle alpino de Isère, desarrolló una variedad que era una cruza entre la Peloursin y la Syrah. Esta nueva variedad fue llevada unos cuatro años después a California por Charles McKeever (o McIver según otras versiones), quien en la Misión de San José, al este de la Bahía de San Francisco la difundió en la región. Aprovechando que los viñateros del valle de Rhône llamaban "Petite Sirah" a algunos clones del Syrah que presentaban un grano más pequeño, McKeever para poder difundir mejor sus vides las llamó con ese nombre, en vez de usar el correcto: Durif o Duriff . A pesar de la obvia confusión el nombre perduró, y extinguida en la zona la Syrah verdadera por la plaga de Filoxera, su lugar fue ocupado por la Petite Sirah, ya que cuando se empezó a replantar el viñedo californiano, era Petite Syrah, y no Syrah, lo que se implantó. Hacia 1915 no aparece ninguna mención de Syrah "verdadero", si bien una cantidad pequeña continuó existiendo en California, pero que recién reaparece en el mapa vitícola cuando el bodeguero Joseph Phelps descubrió un viñedo pequeño de Syrah puro en una viña de Christian Brothers Winery. Allí Phelps compró aproximadamente 10 toneladas de uva Syrah en 1974, y ese hecho se toma como la fecha de renacimiento del varietal Syrah en los EE.UU.. Hacia el año 2000 ya habían aproximadamente 5.080 hectáreas de esta variedad en California.

Hoy se está experimentando un crecimiento enorme como región productora de Syrah. Hacia 1970 no existía virtualmente un área implantada con Syrah; y en 1990 apenas había 26 hectáreas cultivadas. Pero antes del 2000, ya habían más de 5.000 hactáreas de viñedos de esta variedad, de los cuales más de la mitad ya estaban en producción. Para ese año las regiones más importantes en cuanto a superficie cultivada eran los condados de San Joaquín Valley y Madera/Fresno, ubicados en el Valle Central de California. En la región costera las principales área de producción son los condados de San Luis Obispo/Santa Barbara, los condados de Sonoma/Marin, seguidos por los de Monterey y San Benito.

En cuanto al precio pagado por la uva, los cinco principales condados son, en ese orden, los de Napa, Sonoma/Marin, Mendocino, Solano y Lake. De estos, los dos primeros son además los que registran la mayor implantación de nuevos viñedos de Syrah.

Central Valley: El Valle Central de California, en términos de área implantada, es el mayor productor de uva Syrah del Estado, y también el principal proveedor de vinos a granel. Esta extensa Área Vitícola Americana (AVA) incluye al valle de Sacramento, que produce una cantidad muy pequeña de vino, y el valle de San Joaquín, que tiene las tierras de cultivo más productivas en el mundo. El condado de Madera tiene la mayor área cultivada de Syrah de toda California, tercero detrás de San Joaquín y de Fresno en términos de superficie total implantada con viñedos. Madera no era un área vitícola importante hasta los años 60, en que el área cultivada con viñedos creció casi un 500%, principalmente dedicadas a la producción de vino de mesa.

Clarksburg: Ubicada a lo largo del río de Sacramento, el clima en esta región es dominado por los vientos marítimos que suben desde la bahía de San Francisco. Esta influencia refrescante proporciona una situación óptima para el cultivo de uvas de calidad enológica. En una época se la conocía principalmente por sus Chenin Blanc, y hoy también por sus Syrah y Petite Syrah. Las uvas en esta área, de muy buena calidad, se producen con costos sustancialmente más bajos que los de otras regiones más conocidas, por lo que mucha de ella termina siendo vinificada por bodegas de Napa o Sonoma.

Central Coast: La denominada Costa Central no está muy atrás del Valle Central en lo que a producción se refiere y menos aún en lo que respecta a la calidad. Esta extensa AVA abarca varios condados, incluyendo los de Alameda, Contra Costa, Monterey, San Benito, San Luis Obispo, Santa Clara y Santa Barbara. Algunas sub-AVA que producen notables Syrah son los condados de Chalone, Edna Valley y Paso Robles.

Monterey: Las particulares condiciones de este condado forzaron a los viticultores a buscar, mediante ensayo y error, cepas que se adaptaran mejor a la región. Aunque conocida desde antiguo como un área productora de blancos, Monterey se está convirtiendo en una región destacada en el mundo del Syrah. El Valle de Salinas recibe vientos frescos, al igual que los del valle de Rhône, lo que unido a la proverbial adaptabilidad del Syrah a las más diversas condiciones, lo hace un excelente candidato para esta área. En los años 90, el Monterey se posicionó tercero entre los condados costeros de California, produciendo uvas para los vinos de mesa de calidad, solo superado por los condados de Napa y de Sonoma. Un alto porcentaje son vinificadas fuera del área, ya que solamente hay quince bodegas dentro del condado.

Napa Valley: Este valle, tal vez el más conocido de California, y uno de los mayores productores de vino del mundo, se extiende desde la bahía de San Francisco hasta las laderas del Monte Santa Helena. Con casi 65 km. de largo y en ciertas áreas menos de 2 km. de ancho. Es por definición un AVA, pero también contiene varios sub-AVAs como por ejemplo: Howell Mountain, Mount Veeder, Oakville, Rutherford, Stags Leap y Wild Horse Valley. Por años aclamada por sus Cabernets, está siendo rápidamente reconocido como productor de Syrah de calidad.

Otras Regiones: Fuera de California, otros estados de la Unión están siendo reconocidos por sus Syrah. Mientras que tanto Oregon, como Virginia, Nueva York y Colorado producen algún Syrah, es el estado de Washington quien aparenta tener la mejor posibilidad para el éxito. Los viticultores estaban en un principio renuentes a implantar Syrah en el este de Washington, creyendo que con sus inviernos ásperos mataría a las vides, pero gradualmente la actitud fue cambiando. Según la Comisión del Vino de Washington, el estado de Washington tiene actualmente unas 850 ha. implantadas de Syrah, sobre un total de 11.330 ha.

El crecimiento de variedades del Ródano en el Noroeste de los EE.UU. es evidente, ganando en popularidad y amenazando la preponderancia del Merlot como el más preferido del estado.



El Syrah en Chile

El Syrah tiene una aparición muy reciente en el viñedo chileno. Comienza oficialmente con una Medalla de Oro que gana en un concurso internacional el Errázuriz 1997 Syrah Reserva, a partir de lo cual comenzó a atrapar la atención de los periodistas especializados, de la industria y del público en general.

Se puede decir que sedujo al consumidor habitual de vinos chilenos, acostumbrado a que decir “vino tinto” era sinónimo de Cabernet y Merlot, con un vino intenso en colores, pero con unas notas frutales y taninos dulces que las cepas bordelesas tradicionales no poseían.

El Syrah encontró diversos ambientes, adaptándose notablemente muy bien a todos ellos, desde ambientes moderadamente frescos a otros más calidos, de acuerdo a la cercanía de la influencia moderadora del Pacífico.

A comienzos de los 90 prácticamente no habían viñedos y hacia finales de esa década superaban las 1.500 hectareas. También parece una realidad tímida, ya que el Syrah apenas orilla el 2% del viñedo chileno, pero el crecimiento que se observa en este nuevo siglo es muy prometedor, concentrándose en el valle de Rapel casi dos tercios de la superficie implantada, en tanto que en el Maipo al norte y Curicó/Maule al sur concentran entre los dos 30%. Mucho de su auge se asocia a la fascinación que provoca, al tener colores intensos como el del Cabernet, pero acompañado de una gran intensidad de aromas frutales y especiados, y por sobre todo unos taninos dulces y agradables, diferentes a los de las cepas tradicionales de Chile.



El Syrah en Argentina

Habría llegado a nuestro país en el año 1874, junto con unas cuarenta cepas diferentes que trajo el francés Michel Aimé Pouget. Este agrónomo, contratado por el gobierno de Mendoza por sugerencia de Domingo Faustino Sarmiento, creó la primera escuela de enología del país, y fue el responsable de la llegada a la Argentina de las primeras cepas de calidad enológica, que empezaron a desplazar a las rústicas variedades criollas, descendientes de las arribadas en época de la conquista y de la colonia.

Por su origen se las llamó popularmente “francesas”, y salvo el Cabernet, el Malbec y el Merlot, que se diferenciaron rápidamente, entre las demás existió cierta confusión, por lo que el rastro del Syrah se pierde, aunque se estima que en Mendoza, principalmente en San Rafael, se habría adaptado con facilidad.

Recién reaparece en la década del 60, cuando enólogo Raúl de la Mota, para Finca Flichman, implanta el primer viñedo de Syrah en Barrancas, dpto. de Maipú, desde donde comienza a difundirse en el oasis norte mendocino. Este parral se hizo con plantas que envío desde su viñedo en Villa Atuel el Ing. Ángel Gargiulo, quien tuviera una destacadísima labor en el I.N.T.A., en lo que a variedades de vides se refiere.

Años después, otro notable ingeniero agrónomo, Alberto Alcalde, redacta un valioso compendio de descripciones ampelográficas de las vides cultivadas en Argentina, que ayuda a aclarar el panorama bastante confuso que existía sobre ciertas cepas por esos años. Gracias a este trabajo muchas de esas cepas conocidas genéticamente por muchos viñateros como ”francesas” comienzan a recuperar sus nombres, entre ellas el Syrah. También hay que agradecerle a Alcalde el descubrimiento de varias sinonimias, como era el caso de la variedad conocida con el nombre italiano de Balsamina, que no era otra que el Syrah. Así podríamos decir que el vino que comercializaba en los años ‘70 Bodegas Santa Ana con el nombre de Balsemina, fue sin saberlo, el primer varietal de Syrah envasado en Argentina.

De todos modos no era una variedad importante, ya que en los años 80 apenas se llegaba a las 100 ha. cultivadas, y al comienzo de la siguiente década ya existía una superficie seis veces mayor. Recién promediando los 90 se produce el despegue del Syrah en Argentina, que presenta tal empuje que se transforma en variedad de mayor crecimiento de los últimos años, posicionándose como la cuarta variedad tinta implantada en el país, sólo superada por el Malbec, el Cabernet Sauvignon y la Bonarda, y en el caso de la Provincia de San Juan, donde es la principal cepa de color, se la considera su emblema.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Syrah, 1ra. parte

Quiero compartir con ustedes esta nota que escribí hace un par de años, es un poco larga así que voy a ir posteando por partes. Luis

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Introducción


El Syrah es un cepaje muy particular, que hace apenas un par de décadas casi no figuraba en los censos de viñedos, ni pensar en encontrarlo en etiquetas, y en pocos años se difundió por casi todas las regiones vitivinícolas, llegando a casi 300 mil hectáreas distribuidas en los 5 continentes: Francia, Australia, California, Italia, España, Sudáfrica, Nueva Zelanda, México y por supuesto en Chile y Argentina, son algunos de los países donde podemos encontrar esta variedad. Prácticamente la mayoría de las bodegas tienen, o buscan tener, un Syrah para ofrecer. No solo eso, hasta algunas regiones lo están levantando como emblema, como sucede en Australia o en nuestra Provincia de San Juan.

Podría decirse que está de moda fundamentalmente por merito propio, que ganó a fuerza de agradables y singulares colores, aromas y sabores; lo que unido a un origen difuso y un nombre exótico, colaboraron en su difusión explosiva.

Llama la atención los diversos nombres con que se la llama: Syrah, Shiraz, Sirac, Syra, Sirrah, Syrac, Sirah, Petite Syrah, Schiraz, Sérine, Sérdne, Balsamina, Candive Noir, Entournerein, Hignin Noir, Plan de la Biaune. Son nombres que difieren de los de otras cepas clásicas francesas, que supieron reinar durante siglos en el mundo vitivinícola. Nombres que sin esforzar mucho la imaginación podían remitir a un exótico oriente. Por cierto que hasta hace unos años, al igual que con la mayoría de cepajes, no se conocía bien su origen, por lo que se podía especular acerca del mismo con cierta impunidad.

El caso es que el Syrah es, de las variedades cultivadas actualmente, una de las variedades más antiguas. Al menos desde hace casi dos mil años se sabe de su difusión en el sudeste de Francia, en el estrecho y sinuoso valle del Río Ródano (Vallée du Rhône), ubicado entre la mediterránea región de Provenza y la famosa Borgoña.

Orígen

Muchas teorías pretendían explicar su origen, y como fue que el Syrah encontró su hogar en el valle de Ródano. A pesar de sus matices podríamos agruparlas en dos versiones:



Una versión sostenía que el Syrah llegó, alrededor del Siglo II de nuestra era, con las legiones del Emperador Romano Probus, quien derogó una prohibición impuesta a los Galos por otro emperador, Domiciano, que ordenó arrancar la mitad de los viñedos de la región. Según esta teoría, Probus, habría traído al Syrah al valle del Rhône, junto a otras cepas.



Este emperador era a la vez un gran militar y un gran aficionado a la buena comida y bebida, que reclutaba para su servicio a los mejores cocineros de la época. Por esos años el imperio estaba en decadencia, jaqueado por los bárbaros, que hostigaban las extensas fronteras, por lo que las legiones debían trasladarse de un extremo al otro para enfrentarlos. Así, acompañando a legiones provenientes del oriente, y arrancada de viñedos egipcios, el Syrah habría llegado primero a la isla de Sicilia, más precisamente al puerto de Siracusa (Syracuse), de donde habría tomado el nombre, y de allí, y siempre junto a las legiones romanas, habría llegado al puerto de Marsella primero y al Rhône después.



La otra teoría, más popular, es que el Syrah se originó en la ciudad persa de Shiraz, situada al sur del actual Irán. Aquí el camino se bifurca. Por un lado se especulaba que alrededor del Siglo VI a.C., cuando los Persas intentaban invadir Grecia, un grupo de griegos huyó, fundando la ciudad de Marsella. Ellos habrían traído consigo a esta vid. No deja de sonar extraño, por no decir imposible, que los perseguidos lleven consigo vides del invasor.


Una variante de esta versión estimaba que fueron los Fenicios, los que en sus actividades comerciales habituales, habrían introducido desde Siria (otra similitud de fonética en el nombre) al Sirah en el sur de Francia.

Pero lejos, la más difundida y aún repetida por muchos a pesar de haber sido completamente refutada, en la que cuenta que los cruzados trajeron esta vid con ellos al regresar de Tierra Santa, vía Chipre, alrededor del Siglo XI d.C.. Esta especulación es la que dio pie a la tal vez más "creativa" (por llamarla de alguna manera) leyenda tejida alrededor del Syrah, y es la que sostiene que de esta variedad sería el vino utilizado por Jesús en su última cena. (Esta leyenda fue repetida hasta el cansancio y con creativas variaciones, como la que una vez escuché a un colega sanjuanino, que se confundió de anecdota cristiana y aseguró que era Syrah el vino de la Bodas de Caná?!?!?)


Estas teorías y su carga de poesía terminaron clasificadas como mitos cuando la genética brindó pruebas contundentes que dilucidaron el origen del Syrah. Durante la Convención Anual de la Sociedad Americana de Enología y Viticultura en San Diego, California, en junio de 2001, la genetista de la Universidad de California de Davis, Carole Meredith, y el ampelógrafo francés Jean-Michel Boursiquot, presentaron formalmente un estudio genético y ampelográfico que demostraba que el Syrah era una cepa indígena francesa, descendiente de dos cepas casi olvidadas de la región alpina donde confluyen Francia, Suiza e Italia, la Dureza y Mondeuse Blanche. Por otra parte el hallazgo de semillas fosilizadas de Syrah, en sedimentos del Río Ródano de varios miles de años de antigüedad, confirman el origen francés de la variedad. La ciencia vendría a confirmar otra teoría, casi descartada por carecer de exóticos orígenes orientales, viajes o guerras. Esta sostenía que sería una variedad originaria de la región francesa de Vienne (32 km al sur de Lyon, a la vera del Ródano) y su ancestro sería la misteriosa Vitis Allobrógica, citada por el historiador romano Plinio en el siglo I de nuestra era.

Dejando de lado mitos y leyendas, la historia cuenta que la ocupación Romana de las Galias hizo que el valle de Rhône prosperase como región vitícola, y los primeros vinos fueron exportados, sobre todo a Roma, alrededor del primer siglo de nuestra era. Esta exportación de vinos del Rhône fue creciendo para luego decaer, hasta prácticamente desaparecer, cuando los Romanos abandonan la región, alrededor del Siglo V d.C.. Afortunadamente, hacia el Siglo IX se registró un resurgimiento, cuando la Iglesia Católica comenzó a invertir en viñedos, y los monasterios empezaron a crean las primeras prácticas y reglamentos de viticultura y vinificación, que redundaron en una mejora de la calidad de los vinos de Rhône. Esta influencia de la Iglesia continúa y aumenta hacia el Siglo XIV, cuando el Papa Clemente V mudó la sede del papado lejos de Roma y lo estableció en Avignon, en el extremo meridional del valle de Rhône. Los siguientes nueve Papas residen en Avignon, hasta el Siglo XV y marcan indeleblemente el estilo de los vinos de la región, pero no fue hasta el Siglo XVII que los vinos de la región de Hermitage, elaborados 100 por ciento Syrah, ganaron renombre en París. Se dio el caso de que muchos comerciantes minoristas de vino empezaran a difundir la calidad y prominencia de los vinos del Hermitage, y llegaran a igualar, y en algunos casos sobrepasar a los precios de los mejores vinos de Burdeos y Borgoña.

La plaga de filoxera de fines del Siglo XIX, la guerra Franco Prusiana primero y las dos mundiales después, alejaron a los vinos del valle de Rhône del público. No fue hasta hace poco tiempo, cuando el crítico del vino Robert M. Parker Jr. comenzó a exaltar la alta calidad de la región, que el renombre y los precios comenzaron a levantarse. Como cuando dijo que “los momentos de mayor regocijo no fueron cuando tuve delante de mi una copa de Margaux o Petrus, sino un maduro Côte Rôtie o Hermitage", que se empezó a conocer y difundir la alta calidad de los vinos del Valle del Rhône, y de su uva de la estrella, el Syrah, en el mundo.