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Quito; Bernal; Córdoba, Tunuyán; Barcelona; etc. (y todo otro lugar del mundo donde existan buenos vinos), Buenos Aires (Pcia. y Ciudad Autónoma); Córdoba (Argentina); Pichincha (Ecuador); Tunuyán (Mendoza);, Argentina
y además de enólogos, también al mismo tiempo psicologos, sommeliers, geólogos, licenciados y técnicos, de Argentina repartidos en el mundo
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sábado, 2 de enero de 2021

Lágrimas e Vinho

 Lágrimas e Vinho





Foi com flores e com vinho

Amor proibido

Teve fim

Foi com beijos e abraços

Um amor tão forte

Como eu nunca fiz

Lágrimas e vinho misturados com a dor

Do coração

Foi pra mim e até hoje é

Meu grande amor

Minha paixão


Provei do seu beijo

Amor diferente

Me fez gostar demais

Brindado a saudade

Na taça de vinho

Só mais uma vez

Até nunca mais


Foi com flores e com vinho

Amor proibido

Teve fim

Foi com beijos e abraços

Um amor tão forte como eu nunca fiz

Lágrimas e vinho misturados com a dor

Do coração

Foi pra mim e até hoje é

Meu grande amor, minha paixão


Provei do seu beijo

Amor diferente

Me fez gostar demais

Brindado a saudade na taça de vinho

Só mais uma vez, até nunca mais


Foi com flores e com vinho

Amor proibido teve fim

Foi com beijos e abraços

Um amor tão forte como eu nunca fiz

Lágrimas e vinho misturados com a dor

Do coração

Foi pra mim e até hoje é

Meu grande amor, minha paixão


Bruno y Marrone. dúo brasileño sertanejo, de Goiânia, Goiás, Brasil (1985)





(en español)

Fue con flores y vino

Amor prohibido

Acabó

Fue con besos y abrazos

Un amor tan fuerte

Como nunca lo hice

Lágrimas y vino mezclados con dolor

De corazón

Fue para mi y hasta hoy es

Mi gran amor

Mi pasión


Probé tu beso

Amor diferente

Me hizo gustar demasiado

Nostalgia tostada

En la copa de vino

Solo una vez mas

Hasta nunca más


Fue con flores y vino

Amor prohibido

Acabó

Fue con besos y abrazos

Un amor tan fuerte como nunca lo hice

Lágrimas y vino mezclados con dolor

De corazón

Fue para mi y hasta hoy es

Mi gran amor mi pasion


Probé tu beso

Amor diferente

Me hizo gustar demasiado

Nostalgia tostada en la copa de vino

Solo una vez más, hasta que nunca más


Fue con flores y vino

El amor prohibido terminó

Fue con besos y abrazos

Un amor tan fuerte como nunca lo hice

Lágrimas y vino mezclados con dolor

De corazón

Fue para mi y hasta hoy es

Mi gran amor mi pasion


domingo, 30 de junio de 2019

El vino triste


Ese hombre que entra al bar,

sin sombra que le ladre,
ese que pisa y pasa sin rostro
y sin señales.

Pide su trago solo,
de espaldas a la calle,
bebe su trago solo,
inmóvil, devorándose.

Paga, piensa otro trago
sin gastar ni una frase
y luego se va solo,
hacia la noche y nadie.

Ese tipo va herido,
ese tipo va herido,
y la muerte lo sabe.

1978

sábado, 31 de octubre de 2015

VOLVER EN VINO



VOLVER EN VINO (BAGUALA)

Si el vino viene viene la vida:
vengo a tu viña, tierra querida.
Quisiera dejar mis huesos
bajo cielo mendocino
que mi sangre y mis cenizas
se vuelvan camino del vino.

Qué triste ha de ser morirse
y no volver nunca más,
pero es tan linda la vida,
pero es tan churro el camino,
que si me muero algún día
entiérrenme en Mendoza,
en San Juan, allá en la Rioja
o en Cafayate La Hermosa
que en vino habré de volver!

Y cuando lloren las viñas
para que rían los hombres,
he de volver en las copas
que habré de mojar las bocas
de mis viejos compañeros
o tal vez de la que quiero
y no me pudo querer...

y en una noche de farra
cuando lleven la guitarra
si ven al vino llorar
déjenlo llorar su pena
déjenlo llorar su pena
que en la lágrima morena
como nunca he de cantar!

La vida es un vino amargo,
dulce de jarra compartida:
que los que nadan pa' dentro
se ahogan solitos en vida.
Si el vino viene viene...

Letra y música de Horacio Guarany, músico argentino contemporáneo, nacido en Las Garzas, Provincia de Santa Fe, 15 de mayo de 1925


miércoles, 15 de julio de 2015

Nostalgias Sureñas


Nostalgia Sureña          (zamba)

Hasta el surco vendimia
se prolonga ya la nostalgia,
se alegran los sembradíos,
la tierra se hace tonada.
Es la nieve echa caricia
que en todo Mendoza canta,
sol y nieve, agüita y surcos,
romance de la montaña.

Estribillo:
Todos los rumbos  me llaman
volver de nuevo, todo es sonrisa,
Mendoza corre en mis venas.
Cómo se alegra la vida,
si hasta se me hace que me regalan
la fiesta de la vendimia.

Noches de San Rafael,
la de las dulces serenatas;
no hay noches como tus noches
cuando cantan la guitarras.
Ni luna como tus lunas,
ni amistad que se nos vaya,
entre aros y cogollos
y brindis de las tonadas.

Estribillo

Letra: Arsenio Aguirre (Juncal, Santa Fe, 28/09/1923 - Rosario, 18/10/1990)
Música: Pedro "Chacho" Santa Cruz (San Rafael, 11/11/1926 - 20/10/1980)

martes, 25 de diciembre de 2012

LA SERENATEÑA

La Serenateña



En el Valle Calchaquí
tomá un vino y alegrate
entonces podrás decir
que el cielo está en Cafayate.

La luna sale a buscar
el duende del remolino
y el sol en el medanal
enciende la luz del vino.

Acaso por ser mujer
me embruja la serenata
y vuelvo por un querer
que me ata y que me desata
guitarra, estrella, ilusión de un querer
se encanta mi corazón

Morena al oscurecer
y rubia sobre la arena
mientras haya una mujer
en Cafayate no hay pena.

A veces salgo a cantar
con el resto que me queda
y me vuelve a cobijar
el poncho de la alameda.
     -"La Serenateña", zamba de Jorge Díaz Bavio y Yuyo Montes

viernes, 25 de noviembre de 2011

Brindo por las Mujeres


Brindo por las mujeres que derrochan simpatia
brindo por los que vuelven con las luces de otro dia
brindo porque recuerdo tu cuerpo, pero olvide tu cara
brindo por lo que tuve porque ya no tengo nada...(bis)

Brindo por el momento en que tu y yo nos conocimos
y por los corazones que se han roto en el camino
Brindo por el recuerdo y tambien por el olvido
brindo porque esta noche un amigo paga el vino...(bis)

Porque la vida es dura por el fin de la amargura
brindo porque me olvido los motivos porque brindo
Brindo por lo que sea que caiga hoy en el vaso
brindo por la victoria , por el empate y por el fracaso...(bis)

Brindo por seguir queriendote toda la vida
casi esta lleno el vaso con la sangre de otra herida
Brindo por la emocion pero tambien brindo por frialdad
que la salud no falte a toda la humanidad...(bis)

Desde un rincon del mundo...brindo contigo...
Caiga quien caiga brindo sobre la luz de una vela
Toda la noche brindo y que la mañana venga
No es un momento triste ya que brindo con amigos
brindo por el futuro con la noche de testigo...(bis)

Si alguna vez no brindo siquiera por tonterias
brindare con silencio por la fortuna perdida
Brindar muy en serio por una vez en la vida
brindo hasta la cirrosis por la vacuna del SIDA...(bis)

Desde un rincon del mundo...brindo contigo...SALUD!

Andres Calamaro, músico y compositor e intérprete argentino contemporáneo, nacido en Buenos Aires un 22 de agosto de 1961.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Carta de Vinos


Carta de Vinos

1
Con la sombra del año, con el tiempo
que envejece al otoño en la madera,
madura al rojo el corazón del vino
fraguado en calendarios de paciencia.
La ciencia milenaria de su alquimia
no admite sino el cálculo del clima
cuando el mosto recobra el movimiento
y en su fermentación hierve la vida.

Enmelada de abejas va la tarde,
fundándole regiones de dulzura,
como una jubilosa flor del aire
dormida en el vivero de la espuma.
El vino va del verde a lo morado,
tornasol de la rosa, transparencia
donde la luz es sólida un instante
y el aroma un lugar de residencia.
El hombre sabe a vino. El vino a hombre.
Es un secreto a voces el misterio.
Desde lo más remoto vienen juntos
rompiendo las ventanas del silencio.
La memoria del vino, es la memoria
del labrador de pámpanos y estrellas
que un día, ya de pie, mató al olvido
y se vino a zancadas por la tierra.
El antiguo pastor de las edades
guardó los cereales, la herramienta,
llevó la vid con él sobre los siglos
para ver regresar la primavera.

2
Reúne nombres de región y abuelos,
inalterables formas y apellidos,
el Pinot gris de los atardeceres,
el Borgoña nocturno, el Medoc sísmico,
ese trago de Riessling luminoso
que llena la alegría de estampidos
o el Cabernet de umbrías soledades
que aturde el corazón como un gemido.
En la mesa solar del medio día
el Lambrusco del año parpadea
y queda demorado, propiciando
el entresueño de la sobremesa.
A veces llega con el gusto verde
al ruidoso fragor de las tabernas,
a las celebridades tumultuosas
y enciende las hogueras de la fiesta.
El vino tiene un orden. Él conduce
los infinitos duendes de la vida:
con carnes, tinto, con mariscos, blanco.
Es el otro sabor de las comidas.
Y cuando llueve el corazón y el año
y arde la leña trémula del día,
el vino, compañero y solidario
moja el sollozo y la melancolía.

3
Pero, a veces el vino, prisionero de sombras,
sale con la navaja del lucro, simulado,
destituido del sol de su nobleza
a maniatar los pobres inermes de los barrios.
Corrompe la alegría en los ruines boliches
donde violan su estirpe las tinturas y el agua
para estragar al hombre del jornal y enturbiarle
la raída inocencia que padece su canto.
Sale del vino un puño. Sale un grito. Le sale
la mala luz del odio, la artera puñalada.
Amanece en las celdas donde orina el desprecio
y llora roncamente su lágrima de espanto.
El vino mata al vino en la casa del pobre:
entra el domingo y salen las mujeres llorando.
Los niños desnutridos bostezan el asombro
y desde las tinieblas, solloza el desamparo.
Yo lo he visto en el monte, violento como un hacha,
beberse la quincena y amanecer vinagre.
me ha dolido en las carpas de los cosechadores
y en los rudos obrajes forestales del hambre.
De noche, en las tabernas de los puertos del mundo,
canta las afonías de los coros canallas.
Prostituido en la risa de la mujer caída
al hondo mudridero del sexo desterrado.

Ahí anda en cueros, lúbrico y a mitad de camino
del animal y el hombre, aullando, en cuatro patas,
etílico y sombrío, triste macho cabrío
cavando hacia lo oscuro la condición humana.
Hay que cuidar al vino usurero abstemio
que castra en las bodegas su magia milenaria
que, como un dios remoto, libera la alegría
en lo que el hombre tiene de campanario y pájaro.
Hay que salvar al vino de los brujos metálicos
que humillan y adulteran su índole de sangre,
para que vuelva puro a la mesa del hombre
y le llene la casa de júbilo fragante.

Armando Tejada Gómez - Guaymallén, Mendoza, 12/04/1929 - Buenos Aires, 03/11/1992